Colombia marchó por todas las víctimas

Cientos de miles de colombianos marcharon el 6 de marzo en las principales ciudades de Colombia y en más de sesenta ciudades del mundo, para expresar su homenaje y su solidaridad con las víctimas del terrorismo de estado, de los paramilitares, de los secuestros y de todos los crímenes y abusos cometidos por todos los actores de la guerra.

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Las marchas habían sido convocadas inicialmente en homenaje a las víctimas del paramilitarismo y el terrorismo de estado, pero en el curso de los preparativos se fueron sumando muchos otros sectores, como víctimas de los secuestros cometidos también por las guerrillas y otros actores del conflicto armado. Pese a que finalmente las manifestaciones obtuvieron el carácter de homenaje universal a todas las víctimas de la violencia en Colombia, tanto el gobierno como sus agentes se negaron a apoyar la iniciativa de las organizaciones populares y efectivamente sabotearon y obstaculizaron la realización de las marchas.

Los actos se vieron afectados, además, por los intentos de manipulación de diferentes fuerzas políticas, que quisieron utilizar las manifestaciones para imponer sus consignas partidistas. Ejemplo extremo fue el de París, donde un grupo intentó convertir la marcha en una demostración de apoyo al presidente venezolano, Hugo Chávez Frías.

La gravísima crisis regional provocada por la ilegal violación del territorio ecuatoriano cometida por el régimen guerrerista de Uribe Vélez, contribuyó a debilitar los preparativos de las marchas y a distraer la atención hacia la crítica situación provocada en la región por la aventura militar colombiana.

También, durante el período de organización de las movilizaciones, hubo intentos de provocaciones, amenazas de atentados contra los organizadores e incluso descaradas iniciativas de intromisión, como por ejemplo la oferta del genocida y criminal paramilitar Salvatore Mancuso, de participar en la marcha.

En ese contexto debe considerarse la multitudinaria manifestación como un enorme éxito de las fuerzas populares colombianas, que lograron abrirse paso a través del laberinto de las mezquindades, los sectarismos, las intrigas y las manipulaciones, y expresaron de manera clara e indistinta su solidaridad con todas las víctimas de la violencia y su decidida voluntad de paz, por la negociación pacífica del conflicto y por el acuerdo humanitario.

Lo positivo triunfó sobre lo negativo, la paz sobre la violencia, la amplitud generosa y humanista sobre el sectarismo mezquino y antihumano.

Carlos Vidales

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