Juan Manuel Roca: la marcha del 6 de marzo

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Que los colombianos marchemos contra los victimarios cobijados por un creciente olvido y ninguna reparación por los crímenes perpetrados a nombre del Estado; que lo hagamos contra los que han desplazado a casi cuatro millones tras emprender una contra-reforma agraria antes de que exista una reforma; que salgamos a las calles a protestar por el apoyo a los victimarios que involucra a los para-políticos; que no olvidemos las ejecuciones extra-judiciales; las fosas comunes ni los secuestrados por cualquier bando en el conflicto; que condenemos genocidios y ataques a la población civil vengan de la guerrilla o de los paramilitares; que no olvidemos ni Bojayá ni Mapiripán a un mismo tiempo; que recordemos el genocidio de todo un partido en la oposición a la vez que el secuestro y posterior asesinato de los diputados; que Chengue y Mejoresquina y tantas atrocidades de una guerra sin heroísmos ni dignidad no sean hechos escamoteados por la mala memoria, son pasos y expresiones para que nuestro saldo con la vida no siempre esté en rojo. Fomentar la guerra no es otra cosa que despreciarse a sí mismo.

Los victimarios, definidos en términos presentes son, escuetamente, los homicidas. Pero la palabra victimario también señaló en la antigüedad a los que prendían fuego, ataban a las víctimas y las sujetaban para el sacrificio. A los que hacían el trabajo sucio de verdugos, amparados y protegidos por los más altos poderes.

Que los colombianos marchemos este 6 de marzo contra el olvido, por la verdad, en homenaje a las víctimas y en petición de un acuerdo humanitario, es un necesario acto de moral colectiva.

Juan Manuel Roca

Declaración del PDA sobre la crisis regional

Polo Democrático Alternativo
Domingo 2 de marzo de 2008

La Dirección Nacional de PDA reunida en la ciudad de Bogotá el 29 de Febrero, 1 y 2 de Marzo y ante los acontecimientos que agudizan la crisis de las relaciones del Estado Colombiano con las hermanas repúblicas de Ecuador y Venezuela¨.
1. Expresa su profunda preocupación por el desbordamiento del conflicto armado interno que amenaza con el rompimiento de las relaciones del Estado Colombiano con los gobiernos de Venezuela y Ecuador, y pone en riesgo la convivencia pacífica en la región. En este sentido, nos preocupa la expansión del conflicto a los países vecinos y el creciente intervencionismo Norteamericano, factores que afectan la soberanía y la democracia en el nivel regional.
2. La Política de ¨Seguridad Democrática¨ y la forma como el Estado ha enfrentado la lucha contra las diferentes expresiones de violencia es transgresora al derecho internacional público, humanitario y de los derechos humanos. Rechazamos cualquier actuación de extraterritorialidad de las Fuerzas Armadas Colombianas que constituyan violaciones de la soberanía nacional en los países vecinos. De la misma manera demandamos de los grupos insurgentes (FARC y ELN) y paramilitares el respeto por la autonomía territorial de los Estados fronterizos.
3. Llamamos a fortalecer los lazos de amistad y cooperación entre nuestros pueblos y países, y a la normalización de las relaciones diplomáticas, económicas y culturales en el marco de la convivencia pacifica.
4. Reafirmamos la necesidad de persistir en la pronta concreción del acuerdo humanitario, la liberación de los secuestrados y la solución política negociada del conflicto armado colombiano y deseamos que los acontecimientos recientes no afecten las iniciativas que en este sentido se vienen realizando. Con este propósito respaldamos los esfuerzos que gobiernos amigos y la comunidad internacional adelantan en procura de la paz.
5. El PDA ha decidido realizar gestiones y acciones concretas con gobiernos, partidos políticos y movimientos sociales en procura de garantizar la superación de este ambiente bélico y consolidar así los lazos de hermandad y convivencia democrática que han marcado la histórica relación entre nuestros pueblos.
Bogotá, 2 de marzo de 2008