La votación que obtuvo Petro no lo habilita para actuar por su cuenta

Por Otto Ruiz Alcocer

El ex presidente del Polo Democrático Alternativo Carlos Gaviria Díaz criticó los contactos que mantiene el ex candidato Gustavo Petro con el presidente electo Juan Manuel Santos, por considerar que ese tipo de acciones debe depender del Comité Ejecutivo. En entrevista con EL HERALDO hizo un llamado a sus copartidarios para evitar la división de la colectividad.

¿Cómo evalúa el comportamiento del Polo en la campaña?

Yo pienso que la campaña fue buena para el Polo; me parece que Gustavo Petro cumplió un buen papel, especialmente en el momento en que retomó su discurso de izquierda, porque al principio estaba muy desdibujado, pretendiendo asimilarse a los candidatos de centro, que prácticamente eran todos. En los debates me parece que salió muy bien librado y que la votación fue bastante digna. Ahora lo que toca es volver a enfrentar circunstancias que pueden amenazar nuevamente la unidad del Polo, que es necesario preservar.

¿Cómo le parece la entrevista con Santos?

La entrevista de Gustavo Petro con Santos ha producido dentro del Partido distintas opiniones, controversia, lo que es natural, y es necesario preservar la unidad; hacer esfuerzos grandes para que este episodio no sea motivo de división.

Si Petro hizo tan buena representación, ¿por qué no se tiene en cuenta su vocería?

Por una razón: en un Partido como el Polo, que es un partido democrático, hay órganos directivos, instancias que toman decisiones. En un partido democrático las cosas deben ser de esa manera. Yo no creo que la votación que se obtenga habilite a nadie para obrar por su cuenta y riesgo, sin contar con las instancias del Partido. Temas como los que él propone son pertinentes, pero deben ser discutidos en el Comité Ejecutivo.

Pero Petro dice que él tiene los derechos que consagran los estatutos a los miembros de la base…

Pero hay que hacer un esfuerzo grande para interpretar que esos votos lo están autorizando a él para hacer lo que hace. Yo no sé si la consulta con la base ratificaría la actuación de Gustavo o no la ratificaría. De momento a lo que hay que atenerse es a que las propias bases han elegido directivas y que esas directivas toman decisiones democráticas, a las que cualquier militante, incluido el candidato, deben atenerse.

¿Usted avalaría que Petro busque que sus programas se ejecuten?

Yo tengo allí serias discrepancias. Soy de quienes piensan que en una democracia el esquema gobierno-oposición es necesario, y que si el gobierno escoge alguno de los temas de la oposición no es necesario que ésta esté allí representada para que los ejecute. En cambio, una entrevista a solas con un presidente puede dar lugar a muchas elucubraciones, que pueden ser evitadas.

La percepción es que hoy el Polo está dividido…

Eso lo vengo oyendo desde que yo era candidato. Naturalmente que son inocultables las discrepancias, pero eso es normal en un partido democrático. El quid del asunto está en que sepamos dirimir esas discrepancias de una manera civilizada; no a través de los medios, sino en el seno de las instancias democráticas del Partido.

¿Es viable la formación de un movimiento petrista en el seno del Polo?

Eso si no lo sé; a mí me parece que no son convenientes los personalismos, los caudillismos, el robledismo, ni el gavirismo, ni el petrismo, etc. Me parece que debe haber unidad en torno al ideario, en torno a los propósitos ideológicos del Partido.

¿Su idea entonces es oposición y cero burocracia para el Polo?

Mi opinión es esa, y yo la vengo sosteniendo desde hace mucho tiempo. Me parece que no podemos volver al Frente Nacional, cuando los partidos no tenían ninguna discrepancia ideológica.

¿Está de acuerdo con el gobierno de unidad nacional que plantea Santos?

Yo pienso que eso es pura retórica. No es posible que en un país donde hay sectores tan disímiles todos tengan exactamente los mismos propósitos y las mismas metas. Justamente la unidad nacional está en reconocer que hay dentro del país distintas opciones y distintos proyectos ideológicos.

Tomado de: El Heraldo
Barranquilla, Martes, 6 jul 2010


La unidad se impone

Petro y Gaviria, por la Unidad del Polo

Gustavo Petro, candidato - Carlos Gaviria Díaz, jefe de la campaña

Gustavo Petro, candidato único del PDA a la presidencia de la República y Carlos Gaviria, ex presidente del PDA, han consolidado en la noche del martes 13 de abril la unidad del partido y, con ello, han dado un impulso vigoroso a la campaña popular que habrá de culminar en las elecciones presidenciales de mayo.

Carlos Gaviria “va a asumir la conducción de un equipo que se va a llamar Jefatura Nacional de Campaña junto a otras figuras destacadas del liderazgo nacional del Polo para afrontar esta recta final de la primera vuelta presidencial”, declaró Gustavo Petro a El Espectador.

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Carta Abierta de Carlos Gaviria

CARTA DE CARLOS GAVIRIA A LA MILITANCIA DEL POLO

Carlos Gaviria Díaz
Bogotá, octubre 14 de 2009

Queridas compañeras y compañeros:

Les envío un saludo muy cordial, un abrazo solidario y les expreso mi profundo agradecimiento a todas las personas y organizaciones que respaldaron nuestra propuesta política en la consulta del PDA para la elección de su candidato a las próximas elecciones presidenciales.

El veredicto popular nos fue adverso y como demócratas, respetuosos de las reglas de juego, tenemos la obligación de reconocer el triunfo del doctor Gustavo Petro y apoyar su candidatura, en el marco de los Estatutos del Partido, del Ideario de Unidad y de las directrices programáticas acordadas por las instancias competentes de nuestra organización política.

Las divergencias, que mantuvieron viva la controversia durante la campaña, no pueden ser óbice para el apoyo decidido y entusiasta a quien ha recibido el respaldo de los electores como candidato único.

El debate interno, que enriquece nuestro proyecto debe continuar sin perder de vista, en ningún momento, que sólo la consolidación de la unidad nos permite afirmarnos como opción real de poder.

Desde mi nuevo estatus, de simple militante, reitero mi plena solidaridad con el Partido y mi propósito indeclinable de seguirlo acompañando en su destino futuro, que tiene que ser cada vez más promisorio en función de nuestra meta: la construcción de una Colombia en paz y democrática, recogido certeramente en nuestro eslogan: .Por un país decente..

CARLOS GAVIRIA DIAZ

Sumar caciques no equivale a sumar voluntades

Acto de Carlos Gaviria en el Parque Berrío, Medellín

Sumar caciques no equivale a sumar voluntades

Algunos compañeros del movimiento popular, sin duda bien intencionados pero con una evidente mentalidad clientelista, creen que sumar caciques es lo mismo que sumar voluntades. Suponen que una amplia alianza nacional de caciques dará la suma numérica de sus seguidores y será la única garantía de victoria sobre un adversario poderoso, sin escrúpulos, autoritario y agresivo.

A quienes piensan así, conviene recordarles lo que ocurrió el 24 de febrero de 1946 en Argentina. Ese día acudieron a las urnas los electores para escoger entre dos candidatos al cargo de Presidente de la Nación: de un lado, Juan Domingo Perón, coronel golpista de tendencias facistoides, apoyado por tres pequeños partidos creados casi exclusivamente para la ocasión; de otro lado, un candidato de cuyo nombre no quiero acordarme, representando a una inmensa “Alianza Democrática” que reunía a los partidos Comunista, Socialista, Unión Cívica Radical, Demócrata Progresista, Conservador, la Sociedad Rural (terratenientes y ganaderos), la poderosa Federación Universitaria Argentina, la Unión Industrial (empresarios), la Bolsa de Comercio y los sindicatos independientes.

A simple vista, parecía ser la confrontación entre el país entero contra un aspirante a dictador, a quien se apodaba “el Hitler del mañana” en todos los medios de comunicación.

Los resultados electorales fueron catastróficos para la enorme “Alianza Democrática”: Juan Domingo Perón, el golpista, el “fascista”, el “futuro Hitler”, ganó con el 56 % de los votos.

Todavía hoy encontramos a políticos y analistas que no pueden entender lo sucedido. No hay duda de que la comprensión de este espectacular fenómeno solamente se puede lograr mediante un cuidadoso estudio científico de la sociedad argentina, su evolución histórica y las circunstancias de coyuntura en las cuales se desarrolló este drama político-electoral.

Pero, en mi modesta opinión, tampoco puede haber duda de que el desastroso resultado de la “Alianza Democrática” pone en evidencia algunos gravísimos errores de táctica política. Y  como se da el caso de que muchos políticos y analistas latinoamericanos han omitido el estudio de esos errores, asumo el atrevimiento de exponer aquí algunos de ellos. Lo hago en forma de sentencias, o consejos, o recomendaciones, solamente por razones de estilo y de brevedad, sin que esto implique que me esté tomando atribuciones de “consejero”, que nadie me ha otorgado.

1. No hagas cálculos de grandes alianzas electorales sobre la base de sumar caciques o jefaturas. Sumar caciques no es lo mismo que sumar voluntades. Los electores pueden darte la espalda precisamente porque tu alianza les borra sus “fronteras de grupo”, su “identidad de tribu”. En una nación de caciques, tus seguidores son tuyos a condición de que no vendas tu independencia o te sometas a un cacique mayor.

2. Si eres comunista, socialista o demócrata-progresista, cuídate de las alianzas demasiado amplias y basadas exclusivamente en consideraciones coyunturales, con sectores y fuerzas opuestas a tus principios. Tu alianza con grupos conservadores fuertes no hará a esos grupos “menos conservadores” o “más democráticos”. En cambio, a ti te hará menos comunista, menos socialista o menos demócrata-progresista. El pueblo elector no perdona esas metamorfosis.

3. Si te enfrentas a un adversario peligroso, un aspirante a tirano que goza de gran popularidad, no lo hagas más poderoso al presentarlo como “el enemigo público número uno” o “la bestia negra” de toda la nación. Puesto que él domina y manipula la opinión pública (y logra hacerlo aunque no controle los medios de comunicación), corres el riesgo de contribuir a que esa opinión cierre filas en apoyo a su gran cacique: un elemental mecanismo gregario hará a los electores más proclives a acogerse a la sombra del tirano y él aprovechará la oportunidad para presentarte como sospechoso, “enemigo del pueblo” o “traidor a la Patria”.

4. No presentes jamás la necesidad de una amplia alianza electoral como último recurso para detener la marcha de un tirano en ciernes. Lo único que lograrás evidenciar por este medio será tu miedo, que el pueblo calificará de pánico. Napoleón, Hitler, Mussolini y Perón son claros ejemplos de este fenómeno sicológico.

5. Recuerda que mientras más amplia sea una alianza política, más grande es el riesgo de que resulte impotente y débil. A la hora de tomar decisiones, habrá que consultar a muchos jefes, caciques, capitanes y capitanejos y, por lo tanto, tendrás que sacrificar más derechos y prebendas de tus propios seguidores para lograr acuerdos. Esto se multiplicará hasta el infinito y tarde o temprano se producirán deserciones, conflictos y rupturas. El pueblo desconfía de esa maraña de compromisos y la considera propia de la “politiquería tradicional” que a cada rato traiciona sus propias promesas. Está ocurriendo en estos momentos: véanse, por ejemplo, las privatizaciones de servicios públicos que se resuelven en abierta violación de lo que se había prometido anteriormente.

6. Nunca propongas una amplia alianza si no sabes exactamente con cuánta fuerza cuentas. Solamente pisarás terreno seguro si entras a una amplia alianza desde una posición mayoritaria o razonablemente fuerte, con el apoyo de electores que han conocido y apoyado explícitamente tus propuestas en esta dirección y, cosa fundamental, con un equipo de personas capaces de garantizar una administración eficiente y transparente.

7. Quien confía solamente en que una alianza de jefes puede derrotar electoralmente a un jefe adversario, comete un grave error. Sumar caciques no equivale a sumar voluntades. El objetivo principal debe ser siempre quebrantar la relación de ese gran jefe adversario con sus seguidores, con “sus bases”. Esto no se logra eficazamente con acuerdos entre caciques. Esto se logra mediante el trabajo de sumar voluntades y su participación activa en torno a un claro perfil programático. Pero esas voluntades no se sumarán a tu proyecto, así sea excelente, si no pueden confiar en ti. Debes demostrar, a cada paso, que cumples lo que prometes y que nunca negocias tus promesas. Puedes negociar muchas cosas, sin duda; pero jamás puedes negociar lo que has prometido cumplir o jurado defender.

De estas siete reflexiones deduzco yo que es necesario contar las fuerzas del Polo, para saber exactamente en qué situación nos encontramos frente a los posibles aliados en la próxima campaña electoral frente a Uribe y al uribismo; que es necesario convocar a un congreso extraordinario para saber exactamente hasta qué punto están dispuestos a llegar nuestros militantes y electores, en la negociación de posibles alianzas; y que es necesario, en suma, garantizar inequívocamente que el Polo cumplirá y hará cumplir sus promesas: no a las privatizaciones, sí a los derechos humanos, civiles y sexuales de la gente, sí al Ideario de Unidad, sí a la transparencia, sí a la construcción de un país decente.

Finalmente, en esto de las alianzas, es importante no olvidar jamás el reclamo popular cuando, en 1810, los notables se encontraban en conciliábulos secretos para arreglar el asunto de la primera junta de gobierno. Entonces las gentes trabajadoras y sencillas, reunidas en la plaza, gritaron lo que para nosotros debe ser la regla de oro de toda negociación:

¡El pueblo quiere saber de qué se trata!

Carlos Vidales
Estocolmo, 2009-09-27

Política y ética

Así estamos

Colombia y la república platónica

Carlos Gaviria*

“Mientras no estén en la cárcel (los congresistas investigados por la parapolítica), voy a seguir pidiendo sus voticos para que apoyen mis iniciativas”. Álvaro Uribe, presidente de Colombia.

Aún muchas personas que no han leído a Platón conocen su propuesta de una República aristocrática donde los más sabios, que son a la vez los más virtuosos, han de ser los llamados a gobernar el Estado-ciudad.

Por ser los mejores, su conducta es el modelo al que deben mirar los demás integrantes de la comunidad política para que, imitándolo, también su comportamiento sea irreprochable; es decir, virtuoso dentro de la concepción platónica.

Para quienes tenemos convicciones democráticas, excluyentes de cualquier justificación mítica de estratificación social, el proyecto de “el divino Platón” resulta inaceptable de raíz, pero contiene ingredientes que no pueden desecharse de plano, pues resultan esclarecedores de situaciones tan desconcertantes y anómalas como la que hoy caracteriza la vida de nuestro pobre país. Veamos.

Si quien gobierna ha de ser modelo de virtud, porque la conoce y no puede hacer otra cosa que practicarla (así pensaba Platón), su práctica política ha de ser simultáneamente pedagógica puesto que constituye evidente enseñanza de lo que es éticamente impecable.

Pero la experiencia enseña que aun dentro de un contexto tan diferente al que postula Platón, los ciudadanos tienden a legitimar su propia conducta (a tranquilizar su conciencia) confrontándola con la que se les muestra desde las más altas esferas de la sociedad -las rectoras- es decir, desde la cúpula del poder, mediante consideraciones tan simples como estas: “Si ellos lo hacen, ¿por qué no puedo hacerlo yo?; si para ellos es lícito, ¿por qué no ha de serlo para mí?”.

En síntesis: aunque el Presidente no sea el filósofo que Platón soñaba, sabio y virtuoso al tiempo, se convierte, aunque no se lo proponga, en ejemplo que los ciudadanos pueden (¡y hasta deben!) imitar.

Que la ética y el derecho son cosa desdeñable para amplios sectores de la sociedad colombiana, es asunto que ninguna persona razonable puede poner en duda. Pero, ¿no constituye ese desprecio el mensaje pedagógico que desde las altas esferas se envía con admirable eficacia?

No puede resultar insólito, entonces, que los ciudadanos de a pie (es un decir, pues si van en Rolls Royce les viene mejor el raciocinio) discurran de este modo: “si al Presidente lo tienen sin cuidado las normas (éticas o jurídicas ) para alcanzar bienes tan deseables para muchos, como el poder y su perpetuación en él, ¿por qué yo he de observarlas cuando está en juego mi propio beneficio?”. Si desde los altos círculos del Gobierno se soborna a la vista de Dios y todo el mundo para satisfacer la obsesión patológica por el poder, “¿por qué no he de hacerlo yo a la sombra para gratificar ambiciones más modestas?”. Si ciertas organizaciones criminales han mostrado su eficacia en materia de apoyos electorales prestados a quienes nos gobiernan, “¿por qué no he de acudir yo a sus buenos oficios si quiero ‘servir al pueblo’ desde un cargo público?”. Si el asesinato de ciudadanos inocentes e inermes contribuye al éxito de una política estatal, “¿por qué no puedo yo apelar a ese medio, por ejemplo, para incrementar mi patrimonio?”.

Y siguiendo el derrotero señalado, los ejemplos pueden multiplicarse hasta el infinito. Como si el comportamiento ciudadano replicara ejemplarmente lo que le enseñan quienes lo gobiernan.

Cualquier persona, entonces, puede colegir que no sólo los filósofos y los virtuosos tienen cosas qué enseñar.

*Precandidato presidencial por el Polo Democrático Alternativo


Carta abierta a Carlos Gaviria

Por un país decente, Carlos Gaviria Presidente

CARTA ABIERTA A CARLOS GAVIRIA DIAZ

Maestro Carlos Gaviria,

Aunque nos encontramos fuera de Colombia, ¡deseamos manifestar nuestro respaldo decidido y entusiasta a su candidatura!Quienes vivimos en el exterior y nos preocupamos por forjar un mejor futuro para Colombia, encontramos en su proyecto la posibilidad de dar vida a este sueño y de trabajar por la dignificación de las condiciones de vida de quienes estamos fuera del país. Este respaldo no sólo se debe a su trayectoria personal intachable, a la rectitud de su accionar y a sus calidades intelectuales y políticas: nos anima también la profunda convicción de que el proyecto que usted lidera reúne todas las condiciones para hacer de Colombia un país decente.

Respaldamos este proyecto, porque es urgente detener el avance de la cultura déspota y mafiosa de la dominación por la fuerza y el dinero fácil que se ha ido implantando en la política y en la manera de resolver los conflictos y que ha permeado tantas esferas de la sociedad. Es por eso, maestro Gaviria, que apoyamos este proyecto que fomenta el diálogo y la voluntad de entender al otro por medio de una pedagogía en donde la razón no se somete a las pasiones ciegas que sólo conducen a más violencia y a más polarización.

Creemos firmemente en la capacidad de este proyecto para aglutinar las más diversas expresiones, que desde un sinnúmero de rincones, mantienen intacta nuestra capacidad de soñar un país con decoro. No es para menos, cuando apuestas tan diferentes convergen en un mismo camino: luchas como la de los pueblos indígenas y afrodescendientes que se erigen como custodios del patrimonio ambiental y cultural; la del sector LGTB que a través de la defensa de sus derechos reta a la mojigatería de quienes tanto pregonan y tan poco aplican; expresiones artísticas que hacen eco al desgarramiento de nuestros tiempos y a sus esperanzas; propuestas de los intelectuales para construir un país con oportunidades para todo el mundo; esfuerzos como los de las víctimas del conflicto por vencer la impunidad y hacer de la memoria una herramienta de transformación de la sociedad; aportes como los de los maestros por el derecho a la educación, de las mujeres por la igualdad de derechos y la equidad, de los campesinos por la soberanía alimentaria, de los ambientalistas por el derecho al agua, de los emigrantes por una mejor vida en otros países, y de tantos y tantas colombianas que desde su cotidianidad, construyen un país en paz, solidario, vital y justo.

¡No nos resignamos a aceptar que mueran niños de hambre, que la salud y la educación sean lujos, que se calle una opinión por temor a ser asesinado, que se destruya el territorio con el espejismo del progreso, que se regale nuestra soberanía y se amenace a nuestros vecinos, entre tantas otras injusticias que azotan a Colombia! ¡Nos indigna ver cómo se pisotea lo que queda de la maltrecha democracia de este país! Creemos que Colombia aún puede ser un país donde, como dice la canción, ser valiente no salga tan caro y ser cobarde no valga la pena…

¡Decimos no al gregarismo y a la indiferencia, que no son sino dos formas de mantener el statu quo! Queremos sumar nuestros esfuerzos a la construcción de un país en donde la política esté al mando de los rumbos de la sociedad y no al servicio de unas élites cuyas preocupaciones giran en torno a sus propios intereses y a prioridades foráneas.

Porque Colombia se merece un futuro digno, ¡apoyamos con todo nuestro convencimiento y optimismo, su candidatura a la Presidencia, maestro Gaviria!

  1. Carolina Cano, Socióloga, París, Francia
  2. Ángela Erazo, Hogar, París, Francia
  3. Miguel Vargas, Empresario, París, Francia
  4. Eduardo Giraldo, Antropólogo, París, Francia
  5. Mary Rose Adams, Marketing, París, Francia
  6. Rodrigo Restrepo, Ingeniero, París, Francia
  7. Sebastián Jaramillo, Arquitecto, Montreal, Canadá
  8. Mariluz Toro, Bibliotecaria, París, Francia
  9. Marino Valencia, Cineasta, París, Francia
  10. Lucila Barrios, Cajera, Villejuif, Francia
  11. Gonzalo Cruz, Estudiante, París, Francia
  12. Miguel Tejada, Economista, Lyon, Francia
  13. Hernando Franco, Desempleado, París, Francia
  14. Luis Motta, Artista, París, Francia
  15. Félix Rodríguez, Historiador, París, Francia
  16. Violeta Solano, Etnomusicóloga, Gentilly, Francia
  17. Imelda Daza Cotes, Economista, Jönköping, Suecia
  18. Flavio Ocampo R. Agrónomo, Suecia
  19. Ángela Pedraza Múnar , Politóloga, Valencia, España
  20. Mauricio Pinto, Licenciado en Biología, Valencia, España
  21. Manuel Salamanca, Funcionario, Nanterre, Francia
  22. Víctor Rojas, Escritor, Suecia
  23. Diana Gómez, Antropólogo e historiadora, Estados Unidos
  24. Carlos Vidales, Historiador y periodista, Estocolmo, Suecia
  25. Teresa Pabón, Arquitecta, Bruselas, Bélgica
  26. Martin Meddourene, Cineasta, Bruselas, Bélgica
  27. Vladimir Carrillo, Sicoanalista, Madrid, España
  28. Alexander Herrera, Politólogo, Lyon, Francia
  29. César Carrillo, Sindicalista colombiano en el exilio, Madrid, España
  30. Julio Avella, Promotor de cultura y Director del Festival Internacional del Humor, Suiza
  31. Jorge Parra, Ciudadano colombiano, Montreal, Canadá
  32. Luisa Antonia Serrano Gómez, Liverpool, Reino Unido
  33. María Margarita Correa, Hotelería, Francia
  34. Diana Chacón, Viena, Austria
  35. Laura De la Rosa. Estudiante, París, Francia
  36. Tatiana Roa Avendaño, Ambientalista, Quito, Ecuador
  37. Bernardo Useche, Houston, Estados Unidos
  38. Carlos Fernando Salamanca, Educador y sindicalista, Nueva York, Estados Unidos
  39. Gustavo Mejías, Educador y sindicalista, Nueva York, Estados Unidos
  40. Javier Salamanca, Estudiante universitario, Nueva York, Estados Unidos
  41. Alberto Jerez, Pintor, Alemania
  42. David García, Investigador en Filosofía e Historia, Viena, Austria
  43. Fernando Murcia, Músico, Austria
  44. Lautaro Álava, Empresario, Austria
  45. Aldemar Llano, Guía Turístico, Austria
  46. Elizabeth Villamizar, Viena, Austria
  47. Hernán Villamizar, Estudiante, Viena Austria
  48. Pedro Luis Tangarife, Viena, Austria
  49. Miguel Puerto, Londres, Reino Unido
  50. Jorge Perdomo, Londres, Reino Unido
  51. Teresa Pérez, Londres, Reino Unido
  52. Elizabeth Santander, Londres, Reino Unido
  53. Raúl Peña, Londres, Reino Unido
  54. Nelly Mosquera, Londres, Reino Unido
  55. Álvaro Suárez, Londres, Reino Unido
  56. Hugo Chávez Urrutia, Londres, Reino Unido
  57. Carlos Cruz, Londres, Reino Unido
  58. Dagoberto Gaitán, Londres, Reino Unido
  59. Isabel Otálvaro, Estudiante, Realizadora Audiovisual, Malakoff, Francia
  60. Oscar Eduardo Fuentes, Estudiante de Postgrado, Viçosa, Brasil
  61. Giovanni Molano, Investigador, París, Francia
  62. Karim Velasco Asserias, Estudiante, París, Francia
  63. Jairo Millán, Obrero, Canadá
  64. Joaquín Salazar, Trabajador Social, Suiza
  65. Gloria Pérez, Abogada, Bruselas, Bélgica
  66. Jorge Mejía, Estudiante, Bruselas, Bélgica
  67. Aurora González, Economista, Bruselas, Bélgica

Carta a las mujeres colombianas

Carlos Gaviria

Carlos Gaviria

Carta a las Mujeres Colombianas

No puede ser decente un país en el que las mujeres sean ciudadanas de segunda. Ni es compatible la decencia con la desigualdad y discriminación de género, en contra de las mujeres, en las labores domésticas, en el acceso a la salud, la educación, el empleo, el salario, las responsabilidades políticas y los cargos en los sectores público y privado. Ni es decente un país que tenga los niveles de violencia contra las mujeres que hoy presenta Colombia tanto dentro de la familia como en los diferentes escenarios de la vida social, e inclusive dentro del mismo conflicto armado que padece el país y en el cual las mujeres son las principales víctimas de la violencia sexual, del desplazamiento forzado, de la viudez y la orfandad.

A lo largo de mi vida profesional y política me he manifestado con claridad en contra de estas discriminaciones e iniquidades de género y he defendido con firmeza la necesidad y la urgencia de construir una sociedad incluyente e igualitaria donde las mujeres tengan el reconocimiento, la participación y el ejercicio ciudadano igualitario que les corresponde.

Dentro del Polo Democrático Alternativo, Partido de izquierda democrática que venimos construyendo con gran empeño y amplia participación de las mujeres, hemos ido logrando el ejercicio efectivo de la igualdad de género y la correspondiente cuota femenina en sus instancias decisorias. La cuarta de mis doce propuestas para la construcción de un país decente se refiere específicamente al reconocimiento de la diversidad y los derechos de las mujeres, tema que espero desarrollemos más ampliamente en el programa definitivo para la presidencia de la República en caso de ser elegido el próximo 27 de septiembre como candidato único del POLO.

Tengo clara conciencia de lo mucho que nos falta por hacer, aún dentro del PDA, por la asimilación efectiva de una perspectiva de géneros y por asumir sus implicaciones prácticas en términos de participación y representación y en todos los órdenes de la vida pública y privada. Pero, por convicción y coherencia y no por la coyuntura electoral, asumo una vez más ante todas las mujeres demócratas de Colombia mi compromiso con sus causas y con la derrota del orden machista y patriarcal abierta o veladamente dominante en Colombia. Tal como expresé recientemente en mi carta a la juventud colombiana, les digo hoy a todas las mujeres colombianas: no sólo las invito a apoyar mi propuesta. Las convoco a construir conjuntamente el país que merecen y que hasta ahora se les ha negado.

Carlos Gaviria Díaz,
Precandidato presidencial. Polo Democrático Alternativo.
Bogotá, 10 de septiembre de 2010.